Leer: No siempre es fundamental

Los padres y los maestros, trabajan duro para lograr que a los niños les guste leer. Es más, muchos consideran que el amor a la lectura es absolutamente esencial para tener una vida feliz, exitosa y satisfactoria. Están en una eterna búsqueda de caminos para cultivar lectores o despertar el amor por la lectura. ¿Pero qué sucede con los individuos que prefieren obtener su información de otro modo?

Hay poca tolerancia para aquellos que eligen no leer. Algunos son etiquetados por los bien intencionados adultos, como reacios o con dificultades, los adultos siguen intentando encontrar formas para ayudar y apoyar en la resolución del problema. También hay jóvenes, que simplemente no están interesados “todavía” o puede que no estén listos aún. De hecho, hay expertos, como Alfie Kohn que aseguran que toda esta coacción para tratar de convencer a los jóvenes de que lean, puede estar siendo contraproducente y también contribuir tanto al analfabetismo como a construir no lectores.

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El escritor y cineasta Peter Kowalke, quizá nunca hubiera logrado llegar al éxito, si hubiese sido forzado a leer a temprana edad. No empezó a leer hasta que tenía once años, lo cual no era un problema para él ya que no iba a la escuela. Él decía que la escuela era un lugar donde leías acerca de hacer cosas, el prefería pasar su niñez haciendo cosas, de las cuales otros niños sólo leían.

De hecho, muchos de los niños con los que hablo hoy en día, me dicen que su forma favorita de aprender es viendo videos de YouTube y que les frustra que en sus escuelas, frecuentemente, no les permiten hacerlo. En lugar de eso, tienen que leer un aburrido libro de texto y se les pide que respondan preguntas sobre lo que leyeron y luego hacer un trabajo que luego termina en el basurero, junto con muchos más.

Muchos estudiantes de Universidad de hoy en día, son como Dave Goodman, quien va a la universidad y aprende mucho viendo videos de lecciones hechas por expertos en tópicos interesantes, donde hay foros en los que se pude tener conversaciones vívidas con otros interesados en el mismo tema. Sabemos que hay mucha gente que prefiere este modo de recibir información, sin embargo, ellos saben que todavía hay muchos adultos con mentalidades tradicionales que menosprecian esta forma de aprendizaje.

Estos amantes de las expresiones orales y en video, señalan una crisis en la mente de expertos como Jim Trelease, autor del Manual para leer en voz alta. Él ha declarado que esta tendencia a alejarse de la palabra escrita, es más que preocupante y está desgarrando a la cultura. La gente que ha dejado de leer, dice, basa sus decisiones en lo que solía saber… Si no lees mucho, no sabes mucho, eres peligroso.

A pesar de los expertos prejuiciosos, estos individuos que aprenden de forma distinta, no son menos inteligentes. A una persona inteligente puede no gustarle leer, incluso un analfabeta (Charlemagne, Genghis Khan) y pueden ser sumamente inteligentes.

Me pregunto qué le habría dicho Trelease a Sócrates si éste estuviera vivo hoy en día. Sócrates creía que la palabra escrita, era enemiga de la memoria. Creía que sólo el discurso oral podía expresar la verdadera participación intelectual de cada uno, en la creación del conocimiento. El argumento de Sócrates era que la palabra escrita no podía defenderse a sí misma en un diálogo, y por lo tanto no podía enseñar con efectividad nada digno de saberse. Ya que sólo a través de la conversación, a través de discusiones y argumentos retóricos y trabajando los problemas, podía expresarse el verdadero conocimiento. Leer sólo palabras, para él, es solamente apuntar a mirar un lago, en lugar de nadar en él; o peor aún, ver un lago y pensar que sabes nadar.

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¿Sócrates sentiría lo mismo hoy en día? Con la llegada de la era digital, la palabra escrita puede defenderse. Estamos comentando en las publicaciones de nuestros amigos, en artículos, noticias, videos y más. Sin embargo, este tipo de lectura y escritura reciben poca atención o tienen menos valor en un espacio académico.

He hablado con maestros descorazonados y frustrados por la falta de valor y respetos que se les tiene a los estudiantes que aman aprender y trabajar en campos no basados en textos. Estarían felices con carreras donde trabajaran en autos, contracción, plomería, cosmetología, paisajismo, agricultura, como electricistas, entrenadores de animales, etc. Hoy, estas habilidades parecen ser menospreciadas. Cada niño, esté listo o no, le guste o no, tiene que prepararse para la universidad. Esto puede dañar a la gente capaz, pero que no tiene una mentalidad académica.

Este juicio que emitimos hacia las personas que prefieren no leer, puede ser el resultado de un curriculum idéntico para todos, donde muchas de las profesiones practicadas por nuestros padres, ya no se valoran. Mi abuelo era un cartero y los padres que me criaron, uno era ingeniero de sonido y el otro director de fotografía, varios de mis tíos eran tramoyistas. Ninguno fue a la universidad. Muchos ni siquiera se graduaron de la preparatoria. Ellos no aprendieron y refinaron sus oficios leyendo acerca de ellos. Aprendieron haciendo, con programas de entrenamiento, trabajando como aprendices, y luego fueron ascendiendo. Mi amigo Mario, es un bombero increíble, paisajista y una autoridad en el agua, me compartió el siguiente pensamiento: No tienes que ser listo con los libros para ser listo en la vida.

Puede que no encuentres a estos individuos leyendo libros, ellos pasan su tiempo haciendo y eso no es menos productivo. No es común oírlos contar historias, compartir bromas, debatiendo sobre política o discutiendo sus oficios.

Sócrates se sentiría orgulloso.

 

 


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