Enseñando democracia

Como profesor y como ciudadano, estoy preocupado pero no indefenso. Los movimientos antidemocráticos están creciendo en tamaño y poder. Usan los mecanismos del proceso democrático para amenazar las ideas fundamentales sobre las cuales se basa la democracia. Su éxito subraya la importancia de promover los valores democráticos dentro de las escuelas, los medios de comunicación y la sociedad y, no sólo enfocarse en las elecciones.

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Las noticias en este momento, no son buenas para aquellos que creemos en los valores democráticos como son la libertas, la igualdad y la hermandad. La derecha francesa, Frente Nacional, ha logrado un creciente apoyo por parte de jóvenes entre los 10 y 30 años, mientras que en Alemania la Alternativa por Alemania, es aún más mordaz con sus políticas antimigrantes y anti-Islam, que encuentra cada vez más y más simpatizantes. Los votantes austriacos, enardecidos por el antagonismo contra los refugiados de los conflictos de el Este de Europa, estuvieron a punto de elegir un candidato de derecha, como presidente. El Primer Ministro de Israel, acaba de elegir a un rabino ultranacionalista como Ministro de Defensa. El Parlamento turco, votó para acabar con la inmunidad parlamentaria para que el gobierno pudiera perseguir a los miembros de Kudish. Hungría, Polonia y Croacia, todos tienen gobiernos de derecha.

Una artículo de opinión el el períodico inglñés The Guardian, advirtió que Europa se está yendo a la derecha y esto es un gran riesgo. El autor, un filósofo croata, argumentó: En una Europa que hoy se desintegra, nos encontramos en un momento histórico y decisivo. Pero con el Partido Republicano, listo para nominar a Donald Trump como presidente, nos damos cuenta de que la democracia no está en peligro, solamente en Europa. Durante los mítines, Trump dirige a la gente en cantos como “Construyamos el muro” y su campaña ha atraído el apoyo de grupos antisemitas y neonazis.

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La democracia es una forma de gobierno de la gente, hecho por la gente y para la gente, así la definía Abraham Lincon. Pero, ¿para qué gente? ¿Incluye los derechos fundamentales para todos, o sólo para los que están en el poder? Estas preguntas tienen que ser exploradas y discutidas dentro de todos los salones de clases del mundo.

La educación debe tener como meta, el construir ciudadanos comprometidos con los valores democráticos. Promover los valores democráticos, significa que los profesores tienen que comprometerse con desarrollar programas antidiscriminatorios que le permitan a los estudiantes explorar las contradicciones sociales. Se pueden hacer exploraciones históricas, a través de las cuales los estudiantes puedan aprender cómo van cambiando las sociedades, como la gente puede convertirse en un agente de cambio y comprometerse a crear una sociedad donde haya libertad y justicia para todos.

 


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